Historia de los vinos de Málaga

Las primeras referencias del vino en Málaga se remontan a la llegada de los fenicios a sus costas allá por el s. VIII a.C. quienes no sólo introdujeron vinos procedentes del mediterráneo oriental sino que además cultivaron la vid en asociación con los grupos autóctonos elaborando vinos.

En las tierras malagueñas de Al andalus se siguió cultivando la viña para producir vino y pasas. El vino llamado xarab al malaquí se siguió consumiendo, fue muy famoso y cantado por los más destacados poetas. El cultivo de la pasa sigue realizándose en nuestros días siguiendo la más genuina tradición, protegida bajo la DO Pasas de Málaga.

Ya en época cristiana, el 12 de Enero de 1502, a petición de los Viñeros o Señores de las Viñas de Málaga, los Reyes Católicos libraron una cédula real “…acerca del vedamiento y del meter del vino para la ciudad de Málaga…” por la que hicieron valer las prerrogativas de aquellos, constituyendo las primeras ordenanzas del vino de Málaga. El 30 de Noviembre del mismo año, emiten otra Real Cédula por la que ratifica la anterior y dan licencia para dar a los vecinos de Málaga tierras y montes para plantarlos de viñas. Doña Juana de Castilla ratifica en 1513 los derechos de los Viñeros, así como Felipe III en 1608.

En 1791 el señor Gálvez, embajador de España en Moscú, obsequió a la Zarina y Emperatriz de Rusia, Catalina II, con unas cajas de vino de Málaga, y fue tal el placer que le causaron, que eximió de impuestos a todos los vinos de Málaga que llegaran a su Imperio controlados por la Hermandad de Viñeros”.

A mediados del siglo XIX, la producción y explotación de vinos en la provincia alcanzaba cotas extraordinarias. En la década de 1840, por el puerto de Málaga salían, a la práctica totalidad de países europeos y americanos, unas 900.000 @ anuales de vino, es decir, unos 14,000.000 de litros (Madoz, P; 1845-1850) . En 1856, la hegemonía de nuestros caldos en los mercados internacionales era total: en ese año, vinos y licores representaban el 25% del conjunto industrial malagueño y el 41’63% de todo el sector de la alimentación, situando a Málaga a la cabeza de la producción nacional (Parejo, A. 1990). A comienzos de la década de 1880, la producción y explotación ascendía a unos 32,500.000 de litros al año (Valencia, E., 1990).

Decenas y decenas de bodegas se esparcían por toda la ciudad. A comienzos de la década de1880 había unas 100 empresas relacionadas con la crianza o la explotación de vinos, muchas de ellas, en manos de familias de la alta burguesía malagueña: Heredia; Huelin; Clemens y Peterson; Nagel Disdier; Adolfo Pries y Cía; Gross; Garret y Cía; Scholtz, familia de origen alemán dedicada a la explotación desde los primeros años del siglo XIX y cuya solera original es la que se encuentra en nuestra bodega de Mollina

El 8 de Septiembre de 1933 se consiguió, a petición de los Gremios de Viñeros y Vinateros de Málaga, la creación del Consejo Regulador de la Denominación de Origen “Málaga”, cuyo primer reglamento fue publicado en la Gaceta de Madrid del 3 de Mayo de 1935.

El 9 de enero de 2001 aparece publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía el cuarto reglamento, en el que además se reconoce la D.O. Sierras de Málaga, viniéndose a llamar Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen “Málaga” y “Sierras de Málaga”.

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